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La novicia de Santa Rosa de Viterbo

Se dice que por las noches el espíritu de Sor Neve abandona su retrato, en el que antes fuera el convento de Santa Rosa de Viterbo, para buscar a un viejo amor.

Colgado en una fría pared de Santa Rosa de Viterbo, se encuentra un retrato de una hermosa jovencita de mirada triste y desoladora por el amor que le fue arrebatado.

Ana María de San Francisco y Neve, hija de un acaudalado matrimonio de la época colonial queretana, fue obligada a adoptar los hábitos sagrados como castigo por enamorarse de un hombre inadecuado a los ojos de sus padres.

Poco se sabe de la causa de su muerte, pero por ello Ana María no pudo convertirse en monja y falleció cuando aún era una inocente novicia en el convento de Santa Rosa de Viterbo.

En aquellas épocas, era costumbre retratar a las integrantes de conventos al fallecer; y sin ser la excepción el hermoso rostro de Sor Neve -como le llamaban cariñosamente a Ana María- fue plasmado en un lienzo que al poco tiempo adornaría las paredes del claustro.

Se dice entre voces que el espíritu de Sor Neve, lleno de tristeza y frustración, abandona su retrato por la noche, para vagar por el convento en búsqueda de su antiguo amor.

¿Te animarías a buscar el retrato de Sor Neve en Santa Rosa de Viterbo?

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