El plástico es un material omnipresente. Puede estar en los envases de productos, cosméticos, textil de la ropa, juguetes y en diversos utensilios y objetos. Se estima que el mundo genera unos 300 millones de toneladas de residuos plástico generando problemas importantes en la salud y contaminación ambiental.

Para reducir las consecuencias ambientales, además de su consumo,existe el reciclado, para transformar residuos en nuevos productos. Esta estrategia permite ahorrar materia prima, energía, emisiones, mejora la economía, e incluso, genera empleo.

De acuerdo con Hundertmark y col, en 2016 se generaron 260 millones de toneladas de basura y solo el 12% fue reciclada, lo demás terminó en vertederos, fueron quemados o se perdieron. Además, según detalla PlasticsEurope, ese mismo año en Europa se recicló el 31,1% de los residuos. Aunque esta cifra revela también los restos exportados a Asia, a pesar de que allí solo una parte se recicla y el resto se tira.

Existe una prohibición de importar residuos en esos países que ha desatado una grave crisis en occidente, además de destapar fraudes en el comercio de estos plásticos y demás basura.

Es claro que hasta el momento se recicla muy poco. Y una de las causas está vinculada a cuestiones económicas porque para reciclar son necesarios mercados para el plástico metamorfoseado, y eso requiere materiales reciclados más baratos y plástico en mejor estado. Eso no resulta sencillo porque existen muchas barreras.

Según Joaquín Martínez Urreaga, Catedrático de Ingeniería Química, Universidad Politécnica de Madrid (UPM) al utilizar plásticos diferentes, al mezclarlos se obtienen productos de baja calidad. Esto significa que es necesario separar los residuos, encareciendo el proceso. Algunos productos se producen en cantidades tan pequeñas que no resulta rentable recogerlos, separarlos y luego reciclarlos.

Existen también plásticos casi imposibles de reciclar, porque es difícil convertir en rentable el proceso. Por ejemplo, los productos de un solo uso, como los cubiertos de plástico, envases o bolsas ligeras que tienen poca masa para su limpieza y su reciclaje no suelen ser rentables y sí su sustitución.

También es muy difícil de reciclar el plástico multicapa que se encuentran en tápers o loncheras. Estos envases pueden aumentar la duración del alimento envasado, pero no es rentable reciclarlo.

Pero no todo está perdido. Según Martínez, existen medidas que se pueden tomar, como obligar a que muchos productos tengan un contenido mínimo de material reciclado. Hoy en día existen botellas y bolsas de plástico que contienen material reciclado. La industria química también puede repotenciar el reciclado químico, que puede ser muy útil en el futuro.

Si bien existen barreras importantes para el crecimiento del reciclado de plástico, hay herramientas para lograrlo, mejorando el aprovechamiento de las materias primeras y reduciendo la mala gestión de los residuos.